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“¿Qué guisaremos, qué será bueno para comer? La tal cosa yo la sé hacer, y el tal manjar cómprelo vuestra merced, que es bueno. Y daca especia, azúcar, trae canela, miel, manteca, ve por huevos, trae tuétanos de vaca, azafrán, y mira si venden culantro verde. No cesa jamás y todo de bolsa ajena.”
Tiene un sabor ligeramente picante y
muy aromático y combina bien con platos dulces y salados. Probablemente
fue la especia favorita de la Edad Media (tras la pimienta), aunque en
el Renacimiento parece perder terreno ante la canela.
Se usa la raíz pelada y picada
o, si no hay a mano, el polvo de ésta.
Hay
un artículo dedicado a esta especia en afuegolento.com.
Probablemente la especia favorita del
Renacimiento (dejando a un lado la pimienta). Tiene propiedades antisépticas
y, sobretodo, es muy aromática y deliciosa.
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Hoy la especie más cara del mundo
y tampoco barata en la Edad Media. Alegra el paladar y la vista.
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Semilla de sabor muy fuerte pero refrescante,
a usar con delicadeza para los mejores resultados.
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Aromática y algo picante.
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Es la cáscara de la nuez moscada,
de sabor parecido a dicha nuez, pero más amargo
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Probablemente la negra, aunque la blanca
y la verde pueden también haber sido utilizadas ya que proceden
de la misma planta (son tratadas de diferente forma). La pimienta roja
procede de América por lo que no hubiera sido usada en la época
que nos ocupa.
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Otro para usar con cuidado, pero imprescindible
en la cocina medieval y renacentista. Lo tengo tan asociado a los banquetes
que para mí incluso "huele a medieval".
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Lo que nos parecen semillas son en realidad las frutas de la planta secas. Tienen un sabor diferente al de las hojas por lo que no se deben substituir mutuamente.
A menudo las recetas especifican echar
esto, lo otro y lo demás allá y después añadir
“buenas especias”. A falta de una mejor explicación, me parece creíble
que la expresión se refiriese a la pimienta. Apoyando esta creencia,
me parece que las “buenas especias” aparecen en recetas en las que no se
especifica la pimienta. Pero también podría haber sido una
mezcla, variable o fija, que contuviese pimienta y alguna otra especia.
Quizás las más populares
fueran el perejil, el cilantro y la menta/yerbahuerto/hierbabuena. Pero
también hierbas como la mejorana y la salvia aparecen bastante.
A menudo aparecen en combinación, embadurnadas sobre la carne o
dando sabor a la sopa. El gusto por el cilantro y el hierbahuerto en los
platos salados ha perdurado en la cocina canaria y de algunos páises
latinoamericanos.
Una lista más completa sería
El sabor predominante en la cocina era el agridulce. El azúcar con agraz (zumo de uvas verdes, ácidas o equivalente) o vinagre o zumo de naranjas (amargas en aquella época) es una combinación favorita. Los limones también se usaban pero menos que las naranjas, que se usaban para lo que hoy el limón (pescados, dar un toque agrio, etc.)
También juegan un gran papel
la leche de almendras (agua batida junto con almendras machacadas y aromatizada),
el agua de rosas y el vino. El lardo (o beicon) se usa tanto para obtener
manteca como para suavizar las carnes y dar sabor a las verduras.