ay quien piensa que el papel de los gatos en la Edad Media se reducía a la de accesorio en aquelarres y autos de fé.
Sin embargo, hay muchos testimonios de que los gatos eran considerados como un animal útil e incluso agradable de tener alrededor.
Esta página es una especie de florilegio, tomando cosillas de aquí y de allá que tengan relación con los gatos. Está dedicada a los gatos y a los que los aprecian, tanto siglos atrás como en el presente.
"vos lo amansareis como se amansa a un gato acariciándolo"
De "Perceval o El Cuento del Grial"
Chretien de Troyes (Cap. Las Gotas de Sangre en la Nieve)
Hacia el siglo IX, un estudiante no dudaba en incluir a su gato en un poema, que escribió en el margen de unas epístolas de San Pablo. El poema, traducido por Eileen Power e incluído en "Una miscelánea medieval" de Judith Herrin, manifiesta no sólo la convivencia con el gato y una cierta admiración por sus habilidades sino también una relación entre gato y humano.
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"Yo y mi gato, Pangur Bán, |
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Frente al muro, la mirada |
Los "evangelios de las ruecas" o Évangiles des quenouilles fueron publicados en Brujas hacia 1480. Con la excusa de unas reuniones en las que las mujeres hilan e intercambian consejos, dichos, remedios, etc. Entre estos abundan las supersticiones pero se tome como se tome es un gran documento sobre la vida cotidiana, sobretodo la de las mujeres.
En estos evangelios se citan unas cuantas veces los gatos, siempre con mucha naturalidad, como si fuera muy corriente, y deseable, el tener al menos uno en casa.
"Si veis un gato sentado en una ventana al sol, lamiéndose el trasero y levantando la pata para pasarla por encima de la oreja, no dudéis que ese dia no lloverá.
GLOSA. Entonces Dama Mehault de Caillotte se levantó y dijo que esto es cierto y que ella no hacía nunca la colada cuando veía a su gato lamerse el trasero."
Segundo Día, Capítulo XXII, Evangelio de las Ruecas
"Si se quiere mantener al gato o la gallina en casa para que no se pierdan, hay que coger el gato o la gallina, darles tres veces la vuelta alrededor de las llares, y después restregarles las patas contra la pared de la chimenea; así ya no podrán salir de la casa."
Segundo Día, Capítulo XXIIII, Evangelio de las Ruecas
Nota: los llares son las cadenas que se cuelgan en el hogar (chimenea) para colgar de ellas los calderos al cocinar.
"Si una mujer pone en la oreja de su marido plumas de un capón que hubiera estado con jóvenes polluelos, pelo de la pata derecha de su perro y pelo del extremo de la cola del gato, permanecerá siempre enamorado de ella".
Belotte Court-Talon, Quinto Día, Capítulo I, Evangelio de las Ruecas
El Bestiario de Aberdeen,un manuscrito de la alta edad media. Trata de diversos animales y otros temas naturales. Del gato dice:
El gato es llamado musio, cazador de ratones*, porque es el enemigo de éstos. Comúnmente se le llama catus, gato, por captura, el acto de cogerlos. Otros dicen que el nombre viene de capto, porque atrapa a los ratones con sus agudos ojos. Pues tiene una vista tan penetrante que vence a la oscuridad de la noche con el brillo de la luz en sus ojos. Así catus significa en griego agudo, o ingenioso.
Traducción basada en la del Bestiario de Aberdeen, Folio 23v
El manuscrito contiene varias miniaturas en que aparecen gatos:
El Libro de los Gatos es un libro de ejemplos, o fábulas morales, anterior al siglo XV. No se sabe porqué en algún momento se le dió ese título. Los gatos aparecen en los siguientes ejemplos:
Al parecer Mahoma tenía un gato llamado Muezza. Un día se quedó dormido sobre la manga del Profeta, que prefirió cortar la manga a despertar al felino. Los Hadith (dichos del Profeta) sugieren cuidar bien a los gatos.
Aparte de cazar ratones y, en mayor o menos medida, proporcionar compañía, había otras razones para tener gatos.
Así, hay varias referencias al uso de pieles de gatos, tanto salvajes como domésticos. Por ejemplo, precios de las pieles en el fuero de San Sebastían, de hacia 1180.
También hay varios indicios de que podían acabar como almuerzo para humanos y no siempre como último remedio. Ruperto de Nola incluye en su libro de recetas (siglo XV, impreso varias veces en el XVI) una de "Gato como se quiere comer". Ésto no ha de extrañarnos: las listas de alimentos dan a entender que la gente en la Edad Media consumía una mayor variedad de alimentos que hoy en día.
Creo que la evidencia deja claro que tener gatos era algo bastante normal en la Edad Media. En algunos lugares y épocas se les protegía más y en otras menos. Muchos convivían con los humanos, algunos de los cuales les cojerían cariño. También se les veía como animales útiles, para mantener a raya a los roedores o como una variante de animales de granja.
Parece que la gran mayoría de los gatos de esta época eran atigrados grises, aunque también he visto referencias a atigrados rubios, gatos blancos y con manchones de varios colores.