Habas (o guisantes) frescas
con caldo de carne
según
Martino da Como
receta nº 89 del "Libro de Arte Culinaria" ca. 1450-60
Nota: Las instrucciones en letras normales están bastante
claras en el original. Mis interpretaciones (de lo que dice menos claramente)
en letra cursiva.
Ingredientes
- habas frescas o guisantes o cualquier otra legumbre fresca (que sea
Europea, de antes del descubrimiento de América), peladas o
no (supongo que se refiere a la cascarilla de la legumbre en sí,
porque dice que es fina y que se quita con agua caliente)
- un buen caldo
- carne salada - creo que un substituto fácil y razonable son trocitos
de jamón serrano
- un buen ramillete de perejil fresco, cortado muy fino - tanto como sea
necesario para que la sopa se tiña de verde. Ayuda el machacarlo
en el mortero.
- un ramillete de menta picada (yerbabuena o yerbahuerto, supongo)
Preparación
Cocina las habas o guisantes en caldo. Cuando estén hechas añadir
el perejil, la menta y algo de carne salada. Darle un hervor.
La sopa debería estar algo verde "para que sea más bonita"
Mis experiencias
Lo he preparado un par de veces usando guisantes congelados y un cubito
de caldo. ¡Comida rápida medieval!
Creo que el jamón serrano es una especie de carne salada, pero
para los que tengan más ganas de explorar se puede salar un poco
de carne y hacerlo con ella. Hay un par de recetas para ello en el web
(en inglés):
Para hacerlo al estilo romano:
http://www.unc.edu/courses/rometech/public/content/survival/Lindsay_Mack/Food_Preservation.htm
Una receta moderna pero prácticamente idéntica:
http://waltonfeed.com/old/brine.html
Resultados, por ahora
¡Me encanta esta sopa! Es ligera y muy sabrosa. Desde que la probé
me ha dado por usar más hierbas en la comida.
Desde que escribí ésto he probado esta receta con habas y guisantes frescos. Ambos estaba deliciosos.
Actualización
Parece ser que las sopas medievales eran generalmente más espesas que las de ahora. Ésto lo leí en "Art of Cookery in the Middle Ages" de Scully o "The Original Mediterranean Cuisine" de Barbara Santich. Así que poco caldo, amigos...
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