
A menudo da la impresión de que la heráldica medieval estaba restringida a los nobles, o incluso sólo a los guerreros. Éstos ciertamente hacían gran uso de ella y las ceremonias y decoraciones más elaboradas eran las más dadas a lucir el escudo de armas. La heráldica mejor documentada es también la nobiliaria. Sin embargo, la heráldica no estaba restringida durante la Edad Media. Existían cuatro maneras de obtener armas:
Eso sí, en cualquier caso el escudo adoptado no debe ser ya de otro.
Tampoco era necesario ser un hombre y guerrero para usar la heráldica. El escudo femenino más antiguo conocido es el de Rohaise de Clare, muerta en 1156. Las solteras usaban el escudo del padre. Las casadas: el de su padre, el de su marido, o una combinación de ambos.
La Iglesia también adoptó el sistema. Los eclesiásticos ya usaban escudo comúnmente en el siglo XIII. Las comunidades religiosas lo adoptarían durante el siglo siguiente.
Además, durante el siglo XIII se generalizó el uso de escudos entre los municipios. Burgueses, menestrales, campesinos y judíos los adoptaron también con cierta frecuencia.
En la SCA hay libertad total para tomar escudo, aún sin haber recibido armas de los reyes. La Concesión de Armas (Award or Arms, o AoA) equivale a tal merced. La misma concesión autoriza el uso de los títulos don/doña y señor/a (lord y lady en inglés).
Para evitar que varias personas usen el mismo escudo, existe un registro central llamado "Armorial de la SCA". En la Edad Media el darse cuenta de la duplicación de un escudo podía ser más complicado, lo que dió lugar a juicios sobre quien las conservaría. El Armorial lo lleva la Academia Heráldica (College of Arms), quien comprueba que el diseño sea lo suficientemente distinto de otros como para no confundirse, y que siga unas mínimas reglas de diseño.
Las normas de heráldica se basan en la práctica medieval y han ido endureciéndose según los conocimientos de los heraldos de la SCA aumentaban. De tal forma hoy podemos ver escudos diseñados de forma que hoy no serían registrados.
Básicamente deben cumplir con ciertos preceptos fundamentales:
Nuestra intención para estas páginas es ir mostrando más aspectos y reglas de la heráldica, usando la heráldica medieval española como modelo.
Hasta finales de la Edad Media, un escudo debía ser identificable a la distancia de un estadio, unos 185 metros. Ello requiere dos características propias de la heráldica medieval: contraste de colores y simplicidad del diseño.
La heráldica divide a los colores en dos categorías: metales y colores propiamente dichos. Los metales son la plata, o blanco, y el amarillo, u oro.
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Metales |
| Plata | Oro |
| Los más usados | Más raros | Colores | ||||
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| Azur | Gules | Sable | Sinople / Vert | Púrpura | ||
Otra categoría usada de la misma forma es la de los forros, o pieles simplificadas. Las más comunes eran el armiño y los veros, que imitan a los forros de pieles de armiño y ardilla, respectivamente.
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Forros |
| Armiños | Veros |
Muchas de las armas que se usan en tiempos más modernos son demasiado complejas como para reconocerse a cierta distancia. Este requisito de identificabilidad llevaba a ciertas restricciones a la hora de escoger las figuras. En heráldica medieval, por ejemplo, el león es por excelencia el rampante, mientras que el leopardo es pasante (parece ir andando). Basta con pensar en como distinguir el dibujo de un león del de un leopardo a más de 100 metros para entender este tipo de distinciones.
El mejor método para aprender a reconocer esos estilos medievales es ver muchos ejemplos de la época. Los mejores libros y webs son las que identifican la época a la que pertenecen las imágenes. Un buen sitio para ver lo que ya hay en Internet es el Archivo de Heráldica Medieval, en http://www.s-gabriel.org/heraldry/.